En mi casa vive un hombre. Está metido en una habitación. Antes era un cuarto de baño dentro del dormitorio y espero que, de alguna forma, aún lo siga siendo. Pero es imposible comprobarlo. Intentar pensar que metí primero o cómo llegamos a esta situación es inútil. Ya lo he intentado pero no consigo nada más que contradecirme continuamente y desear meter más bolsas ahí dentro con ese señor. Bolsas ¿con qué? Con lo que sea. El otro día vi una bola del árbol de navidad dando bandazos cerca de la ventana...
No sé porqué pero esta tarde me he puesto de pie y he ido a comprarme un ventilador. Ya sé que a veces refresca y parece que va a dejar de hacer calor pero no. No es verdad. Así que he mirado el reloj y he visto que eran las 8 y 5 y que ya iban a cerrar, he bajado corriendo las escaleras, he entrado en una tienda y me he comprado un ventilador. Como no tenían caja me lo he llevado en la mano así que he ido un buen trecho caminando entre las obras de mi pueblo con el cacharro en brazos. Luego he entrado en el portal y me he cruzado con una señora mayor que todas las tardes se sienta en la acera a ver pasar la gente. En una silla. No estoy segura pero me imagino que antes vivía en una casa de pueblo y no se acostumbra a estar metida en un piso. La primera vez que me subí con ella en el ascensor miraba alucinada las teclas y luego a mí como deseando que le dijera cualquier cosa.
Me he cruzado con la abuela y ha mirado el ventilador. Después me ha preguntado por el precio y que si lo he comprado en los negros. Le he dicho que son chinos, pero que no, que ahí no. Que calor, verdad? Uf, sí, que calor. Buenas tardes. Adiós, adiós.
He entrado en casa y al enchufarlo en mi cuarto y sentir el airecillo moverse de un lado a otro, de un lado a otro, algo particular me ha pasado en la cabeza. Vete a saber qué. Me he asomado con mucho cuidadito a la habitación del hombre, le he saludado de lejos y me he fijado en un par de cosas que me sonaban de algo.
Y hoy he sacado:
- Un par de chanclas de Brasil
- Camisetas raras pero bonitas
- ropa muy fea
- un farolillo verde
- Una bolsa negra llena de cables
- bolsas dentro de bolsas
- Tres o cuatro mochilas
- Un jersey que me hizo mi madre con el cuello ancho y las mangas muy cortas
- Unos cinco guantes todos diferentes
- Una bolsa con libros que no puedo ni nombrar
Al salir me ha parecido ver el borde del bidé y me he emocionado. Pero luego he tenido que volver a meter algunas cosas de nuevo de forma provisional hasta que, un dia de estos, encuentre un nuevo sitio para ellas y entonces todo cuadrará y el hombre podrá salir de su encierro y hacer una vida normal.

5 comentarios
M
8 ago 2009 | 10:11 PM
Cada día te quiero más nena.
Sos como Gardel, pero sin cantar claro. Cada día escribis mejor. Si cabe.
rj
9 ago 2009 | 01:40 PM:))))
El merito es tuyo que me entendés, pamperita de mi amor!
el hombre que fue Flanagan
13 ago 2009 | 12:02 PM
Santo Dios, el almíbar inunda la pantalla!! Mmmm, voy a untar una galleta...
Besos.
niña
14 ago 2009 | 05:41 PM
sírvase, sírvase, amigo flan-agan!!!
besos y abrazos, además!
HAYunÁNGELentuMIRADA
15 ago 2009 | 05:42 PM
¡¿Qué libros?! Que ¡¡¿QUÉ LIBROS que no puedes nombrar?!!